Va lento: cómo saber si el problema es tu equipo, tu red o el servidor
Va lento. Es la queja más repetida de la informática doméstica y la más difícil de resolver, porque el mismo síntoma lo producen tres cosas que no tienen nada que ver entre sí: tu equipo, tu conexión o el servidor del otro lado. Y como no se distinguen a simple vista, la gente acaba gastando dinero en la capa equivocada. Se cambia de operador cuando el problema era la wifi de casa, o se compra memoria cuando el juego iba mal porque el servidor estaba saturado.
Cada una de las tres se comporta de una forma distinta, y con unas pocas pruebas en orden se sabe cuál es.
Las tres capas y cómo se comporta cada una
Piensa en lo que ocurre cuando abres algo: tu equipo prepara la petición, tu red la lleva hasta la salida de casa y desde ahí viaja hasta un servidor que responde. Un retraso en cualquiera de esos tres tramos se percibe igual de lento, pero se comporta de forma diferente.
- Si el problema es tu equipo, la lentitud te acompaña a todas partes: también fuera de internet. Los menús tardan, las ventanas se arrastran y todo empeora cuanto más rato lleva encendido.
- Si es tu red, lo notas solo en lo que sale a internet, pero en todo lo que sale a internet a la vez, y suele cambiar según donde estés en la casa y a qué hora del día.
- Si es el servidor, falla una cosa concreta y solo esa: un juego, una web, una plataforma de video, mientras el resto va perfecto.
La primera pregunta separa la mitad de los casos
Antes de medir nada, responde a esto: lo que va lento, ¿es todo o es una sola cosa? Si es una sola aplicación o una sola web mientras el resto responde con normalidad, puedes descartar tu equipo y tu red con bastante seguridad. Ni el procesador ni el router eligen a qué servicio tratar mal.
La segunda pregunta: ¿pasa también con cosas que no usan internet? Abre una carpeta grande, cambia entre ventanas, arrastra algo por el escritorio. Si eso también se arrastra, el problema está en el equipo y no tiene sentido seguir mirando la conexión.
Si apunta a la red
La velocidad y la latencia son dos cosas distintas y se estropean por motivos distintos. La velocidad es cuántos datos caben por segundo; la latencia, o ping, es cuánto tarda en llegar el primero. Descargar una película depende de la primera, jugar y hablar por videollamada dependen sobre todo de la segunda.
Lanza el test de velocidad y mira las tres cifras del ping: mínimo, máximo y promedio. La distancia entre el mínimo y el máximo es tu jitter, la variación. Un ping medio bueno con un máximo disparado es típico de una wifi con interferencias, y explica esas videollamadas que se cortan a ratos aunque el test de megas salga perfecto.
- Repite la prueba pegado al router y luego en el sitio donde sueles trabajar. Si la diferencia es grande, el problema es la cobertura, no tu operador.
- Si puedes, prueba una vez por cable. Es la comprobación que más aclara. Si por cable va bien, no hay que mirar más allá de la wifi.
- Prueba a una hora distinta, sobre todo por la mañana. Muchas conexiones de barrio se degradan a las horas de mayor uso y eso no se arregla cambiando de aparato.
- Comprueba si el resto de la casa está descargando o viendo video en alta calidad mientras mides. Es la causa más frecuente de una medición mala y la más fácil de pasar por alto.
Si apunta al equipo
Cuando la lentitud es general, la causa casi nunca es que el equipo sea antiguo, sino algo concreto que se puede identificar. Por orden de frecuencia: falta de memoria disponible, un disco lleno, demasiados programas arrancando solos y, en portátiles con años, calentamiento.
El calentamiento es el que más despista. Un equipo que se calienta reduce su velocidad para protegerse, así que va bien los primeros minutos y después empieza a arrastrarse sin motivo aparente. La prueba de estrés de la gráfica lo hace visible: si la línea de fotogramas se mantiene plana durante los cuarenta y cinco segundos, la refrigeración cumple; si se desploma según avanza, ahí tienes la causa, y la solución suele ser limpieza y pasta térmica, no un ordenador nuevo.
La ficha de hardware ayuda a poner cifras: cuántos núcleos tiene el procesador, cuánta memoria aproximada hay y qué gráfica está usando el navegador. Este último dato explica muchas decepciones en portátiles con dos gráficas, porque el sistema puede asignar la integrada al navegador para ahorrar batería mientras tú creías estar usando la dedicada.
Si apunta al servidor
Sobre esta capa no puedes hacer nada, así que confírmala antes de tocar nada tuyo. Falla un servicio y solo ese, tu test de velocidad sale normal y otras webs cargan al instante.
Dos comprobaciones más lo cierran. Prueba el mismo servicio desde otra conexión, por ejemplo con los datos móviles en lugar de la wifi: si también va lento, no es tu casa. Y pregunta a alguien conocido que lo use en ese momento; si a esa persona también le falla, el problema es del otro lado.
Las caídas parciales son más comunes de lo que parece y no siempre se anuncian. Un servicio puede estar funcionando para la mayoría y fallar en tu región, o ir lento solo en una de sus funciones. Antes de reinstalar nada, merece la pena esperar una hora y volver a probar.
Resumen por síntoma
| Lo que notas | Capa más probable | Cómo confirmarlo |
|---|---|---|
| Todo va lento, también sin internet | Equipo | Se arrastra al mover ventanas y abrir carpetas |
| Va bien un rato y luego empeora | Equipo (calor) | Prueba de estrés: la línea de fotogramas cae |
| Todo lo de internet va lento a la vez | Red | El test de velocidad da mucho menos de lo contratado |
| Solo falla en una habitación | Red (wifi) | Repetir la prueba pegado al router |
| Videollamadas con cortes y megas correctos | Red (jitter) | Ping máximo muy alejado del mínimo |
| Peor por la tarde y bien de madrugada | Red (saturación) | Repetir la misma prueba a distintas horas |
| Falla una sola web o un solo juego | Servidor | El resto de servicios responde con normalidad |
| Falla también con datos móviles | Servidor | Cambiar de conexión y repetir |
El error más caro: cambiar antes de medir
Alguien nota lentitud, asume que su conexión se ha quedado corta y contrata más megas. Un mes después sigue igual, porque el cuello de botella era la wifi, o el disco lleno, o un servidor saturado a determinadas horas. Contratar el doble de velocidad no arregla ninguna de las tres.
Mide primero, aunque sean cinco minutos. Una prueba por cable, una con el router al lado y otra a una hora distinta cuestan menos que un mes de tarifa superior, y casi siempre señalan la causa.
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