Comprar un portátil de segunda mano: la revisión completa desde el navegador
Comprar un portátil usado tiene un problema que no tiene comprar un monitor o un ratón: son muchas piezas juntas y basta con que una esté mal para que el equipo deje de valer lo que pides por él. Y casi siempre lo pruebas en casa del vendedor, con prisa, sin poder instalar nada y sin conocer ese sistema. La ventaja es que un navegador moderno alcanza para descartar la mayoría de los problemas graves, y va contigo en cualquier equipo.
Lo que sigue lleva quince minutos. Primero van las pruebas rápidas que pueden hacerte marchar, y la que necesita tiempo va al final, mientras hablas del precio.
Antes de moverte de casa
- Busca el modelo exacto, no la gama. Dos portátiles con el mismo nombre comercial pueden llevar procesadores y pantallas distintas según el año y el mercado.
- Mira cuánto cuesta uno nuevo equivalente y cuánto piden por otros usados iguales. Si la rebaja no llega a un tercio, el riesgo no compensa.
- Pregunta si conserva la factura. En muchas marcas la garantía va con el aparato y no con el comprador, así que un equipo de dos años puede tener cobertura restante.
- Pregunta directamente si le han cambiado la pantalla, la batería o el teclado. La respuesta importa menos que la naturalidad con la que se responda.
- Pide que lleve el cargador. Quieres ver el equipo cargando y también funcionando desenchufado.
Primero la ficha, para saber si el anuncio dice la verdad
Abre la ficha de hardware antes que nada. En unos segundos tienes el modelo real de la tarjeta gráfica, el número de núcleos del procesador, la resolución y la densidad de la pantalla, el sistema operativo y su arquitectura. Es la forma más rápida de comprobar que lo que tienes delante es lo que anunciaba el vendedor.
El dato más útil aquí es la gráfica, porque es el que más se infla en los anuncios y el único de ese grupo que el navegador puede leer con nombre y apellidos. Si el anuncio prometía una tarjeta dedicada y la ficha solo muestra la integrada del procesador, o el equipo no la tiene, o el sistema no la está usando. Las dos posibilidades merecen una explicación antes de seguir.
La memoria aparece redondeada y el almacenamiento indica la cuota que el navegador concede, no el tamaño del disco. No son cifras para negociar, pero sirven para detectar una diferencia grande entre lo prometido y lo que hay.
La revisión, en orden
- Estado físico y bisagras. Abre y cierra la pantalla despacio varias veces. Una bisagra floja o que cruje es una reparación cara y es el fallo estructural más común en portátiles con años.
- Pantalla a pantalla completa. Recorre los colores sólidos buscando píxeles muertos y, sobre todo, mira el gris uniforme: las manchas y el efecto nube delatan un panel gastado o golpeado. En un portátil la pantalla no se cambia por veinte euros.
- Teclado, tecla por tecla. Púlsalas todas y comprueba que se iluminan en el mapa. En un portátil esto es crítico: una sola tecla muerta no se arregla cambiando el teclado, se arregla cambiando media carcasa.
- Trackpad. Con el probador de ratón comprueba los dos botones y que un clic cuente como un clic. Un trackpad que genera dobles clics involuntarios molesta a diario y no siempre se corrige por software.
- Audio. La prueba de canales reproduce solo izquierda, solo derecha y ambos: confirma que los dos altavoces suenan. Después concede el permiso de micrófono y habla: si la barra de nivel no se mueve, el micrófono está muerto o desconectado.
- Conexión inalámbrica. Lanza el test de velocidad conectado a la wifi de la casa y pide al vendedor que compare con la velocidad que le da su móvil en la misma habitación. Una tarjeta wifi degradada es un fallo silencioso que solo aparece así.
- Gráfica y calor, al final. Lanza la prueba de estrés y déjala correr los cuarenta y cinco segundos completos mientras escuchas los ventiladores y tocas la base.
Mientras se ejecuta, presta atención a tres cosas además de la gráfica: si los ventiladores suben de forma progresiva o pegan un acelerón brusco, si la base pasa de templada a incómoda de tocar, y si aparece cualquier ruido de rozamiento. Un ventilador que traquetea se cambia barato, pero mejor saberlo antes de pagar.
La batería, que es donde más se pierde dinero
La batería es la pieza que peor envejece y la que más se calla en los anuncios. Desde una página web se sabe poco de ella. El navegador informa del nivel de carga y de si está enchufado, y solo en los basados en Chromium. No expone los ciclos de carga ni la salud de la celda, que son los datos que valen.
Así que hay que probarla usándola. Desenchufa el cargador y usa el equipo un rato normal, con el navegador y video. Si el porcentaje cae varios puntos en pocos minutos, la batería está agotada. Pregunta además por el tiempo estimado que da el sistema y desconfía de un equipo que solo funciona enchufado, aunque el vendedor lo presente como un detalle sin importancia: una batería de recambio con mano de obra cuesta un porcentaje serio de lo que estás pagando.
Lo que esta revisión no puede decirte
Esto no es una revisión total. Un navegador no lee el estado de salud del disco, ni los ciclos de la batería, ni el modelo exacto del procesador, ni sabe si el equipo ha sufrido un derrame de líquido o si la pantalla es original.
- Salud del disco. Los datos SMART, que dicen cuánto ha escrito y si tiene sectores dañados, requieren un programa del sistema.
- Historial de golpes o humedad. Se descarta mirando el equipo por dentro, no desde el navegador.
- Bloqueos de fábrica o equipos denunciados. Comprueba que arranca sin contraseñas de firmware y que la sesión no está ligada a una cuenta ajena; pide además el número de serie y la factura.
- Estabilidad a largo plazo. Cuarenta y cinco segundos detectan un problema térmico claro, pero no sustituyen a una hora de uso real.
Aun así, sirve para descartar rápido los equipos con problemas evidentes y para llegar a la conversación del precio con datos.
Qué hacer con cada hallazgo
| Lo que encuentras | Gravedad | Qué hacer |
|---|---|---|
| Los fotogramas se desploman con el calor | Alta | No comprar salvo rebaja muy grande |
| Una tecla no responde | Alta | Reparación cara: implica abrir la carcasa |
| Manchas visibles sobre gris | Alta | Panel gastado, no compensa |
| Bisagra floja o que cruje | Alta | Empeora siempre; descartar |
| Píxel muerto en una esquina | Baja | Aceptable con una pequeña rebaja |
| Un altavoz no suena | Media | Negociable si vas a usar auriculares |
| Micrófono mudo | Media | Negociable; se resuelve con uno externo |
| Batería que cae muy rápido | Media-alta | Descontar el precio de una batería y su montaje |
| Trackpad con doble clic involuntario | Media | Molesta a diario; rebaja o ratón externo |
| Ventilador que traquetea | Media | Rebaja pequeña; suele ser reparación barata |
Negociar con datos
Un defecto concreto y demostrado vale mucho más en una negociación que regatear por regatear. No es lo mismo decir que el equipo está viejo que enseñar la gráfica de fotogramas cayendo durante la prueba de estrés, o el mapa del teclado con una tecla que no se enciende. Son cosas medibles y visibles en pantalla, y sobre eso se puede poner una cifra sin discutir.
Y si el vendedor no te deja probarlo con calma, tiene prisa o se incomoda cuando lanzas la prueba de estrés, esa reacción ya es información. Quien vende un portátil sano no tiene ningún motivo para evitar quince minutos de comprobaciones.
Seguir leyendo
Qué puede y qué no puede medir un navegador de tu equipo
Hay webs que aseguran leer tu procesador, tu disco o la temperatura de tu equipo. No es posible, y conviene saber por qué: el límite no es técnico, es de seguridad.
Cuánta RAM necesitas realmente (y por qué la que tienes parece llena)
El administrador de tareas marca el 80 por ciento y piensas que te falta memoria. Casi nunca es así. Cuánta necesitas de verdad según lo que hagas y cuándo ampliar si merece la pena.
Qué información revela tu navegador sobre ti (y qué puedes hacer)
Sin cookies, sin registrarte y sin pedirte permiso: cada web que abres recibe una lista de datos de tu equipo. Cuáles son, por qué existen, hasta qué punto te identifican y qué medidas sirven de verdad.
Mi monitor de 144 Hz va a 60: por qué pasa y cómo comprobarlo
Pagaste por 144 Hz y es muy posible que lleves meses a 60 sin saberlo. Nadie avisa, el monitor no se queja y la imagen se ve bien. Hay un número que lo delata en un segundo.