Cuántos Hz da tu pantalla de verdad, y cuándo no fiarte del número
La caja del monitor dice 144 Hz. La ficha del portátil dice 120. El móvil presume de 90. Son cifras de lo que la pantalla puede hacer, no de lo que está haciendo ahora mismo en tu mesa, y entre una cosa y otra hay ajustes, cables y modos de ahorro.
La frecuencia real se puede medir desde el navegador, sin instalar nada. Pero el número que sale es fiable en unas condiciones y engañoso en otras. Aquí se explica de dónde sale, cuándo creértelo y cómo contrastarlo a ojo.
Qué son los hercios
Una pantalla enseña imágenes fijas, una detrás de otra, lo bastante rápido para que parezca movimiento. Los hercios son cuántas de esas imágenes puede enseñar en un segundo. A 60 Hz, cada imagen está en pantalla algo menos de 17 milisegundos antes de dejar paso a la siguiente. A 144 Hz, menos de 7.
| Frecuencia | Tiempo de cada imagen | Dónde se encuentra |
|---|---|---|
| 60 Hz | 16,7 ms | Monitores de oficina, teles, la mayoría de portátiles |
| 90 Hz | 11,1 ms | Móviles de gama media, algunos portátiles |
| 120 Hz | 8,3 ms | Móviles de gama alta, teles recientes, portátiles |
| 144 Hz | 6,9 ms | El estándar de los monitores para jugar |
| 240 Hz | 4,2 ms | Monitores de competición |
No es lo mismo que los fotogramas por segundo. Los hercios son lo que la pantalla puede enseñar; los fotogramas, lo que el equipo consigue dibujar. Una pantalla de 144 Hz con un juego que va a 50 fotogramas enseña 50 imágenes distintas por segundo, repitiendo algunas. Y un equipo que dibuja 300 fotogramas en una pantalla de 60 Hz sigue enseñando 60.
Cómo lo mide un navegador
Un navegador no puede preguntarle al sistema a cuántos hercios va la pantalla. Ese dato no está a su alcance. Lo que sí puede hacer es pedir que le avisen cada vez que la pantalla va a redibujarse, y contar los avisos. Es un mecanismo que existe para que las animaciones de las páginas vayan acompasadas con la pantalla, y de rebote sirve como contador.
El test de pantalla de este sitio hace eso. Cuenta avisos durante un segundo y enseña el resultado como Refresco estimado. Si en ese segundo han llegado 144 avisos, la pantalla se está redibujando 144 veces por segundo. No es un dato leído de una etiqueta, sino un recuento de algo que está pasando.
Por qué sale 59, o 143, y no el número redondo
Es lo primero que extraña, y no indica ningún problema. Hay dos motivos.
- Las frecuencias reales no son redondas. Muchas pantallas de 60 Hz trabajan en realidad a 59,94, una herencia de la televisión, y las de 144 andan por 143,9 y pico. El nombre comercial redondea hacia arriba.
- Contar durante un segundo tiene un margen de uno arriba o uno abajo. Según en qué instante empiece y acabe la cuenta, entra o no entra el último aviso.
Una diferencia de uno o dos respecto al número de la caja es normal. Lo que significa algo es un salto de escalón. Si tu pantalla es de 144 y el recuento da 60, o es de 120 y da 60, eso no es redondeo. Está trabajando a otra frecuencia.
Las cinco situaciones en las que el número miente
El recuento mide el ritmo al que el navegador consigue dibujar, y eso coincide con el de la pantalla solo si nada lo frena por el camino. Estas son las cinco cosas que lo frenan.
- La pestaña no está a la vista. Un navegador deja de dibujar las pestañas que están en segundo plano o minimizadas, para no gastar. Si mides y cambias de pestaña, el recuento se hunde. El test repite la medida al volver, pero dale un par de segundos.
- El ahorro de energía. Con el portátil desenchufado o el modo de ahorro del móvil activado, el sistema o el propio navegador pueden limitar el ritmo a 60, o incluso a 30, aunque la pantalla siga pudiendo más.
- La frecuencia variable del portátil o del móvil. Muchas pantallas modernas bajan solas a 60 cuando la imagen está quieta y suben al tocar o desplazar. Si mides sin tocar nada puedes pillar el escalón bajo.
- Dos monitores distintos. El navegador sigue al monitor donde está la ventana. Con la ventana a caballo entre un monitor de 144 y otro de 60, o recién arrastrada de uno a otro, el número puede ser el del monitor que no querías medir.
- El equipo va ahogado. Si el procesador está al límite con otra cosa, el navegador pierde avisos y el recuento sale por debajo de la frecuencia real. Aquí el número suele ser raro, como 97 o 118, en vez de un escalón limpio.
La comprobación a ojo: el rastro del cursor
Hay una forma de contrastar el número sin fiarte de ninguna página, y solo hace falta el ratón. Funciona porque el cursor no se desliza, sino que salta de una posición a otra en cada imagen que enseña la pantalla.
- Pon un fondo oscuro y liso, para que el cursor blanco destaque.
- Mueve el ratón en círculos rápidos y amplios, sin seguirlo con la vista: mira a un punto fijo del centro.
- Verás varias copias del cursor a la vez, repartidas por el círculo. Fíjate en cuánto hueco queda entre una copia y la siguiente.
- A 60 Hz las copias quedan pocas y muy separadas. A 144 Hz hay más del doble, mucho más juntas, y el círculo se ve casi continuo.
No da una cifra, pero la diferencia entre 60 y 144 es tan clara que basta verla una vez para reconocerla siempre. Sirve de contraste. Si el recuento dice 144 y el rastro del cursor tiene los huecos enormes de 60, uno de los dos datos está mal. El patrón de movimiento del test de pantalla, el del bloque que cruza de lado a lado, enseña lo mismo de otra manera: a más hercios, el bloque avanza a pasos más cortos y la estela es más limpia.
Más hercios no arreglan lo que el equipo no dibuja
Confirmar que la pantalla va a 144 Hz no significa que estés viendo 144 imágenes distintas por segundo. En el escritorio y en el navegador sí, porque mover ventanas y desplazar páginas es poco trabajo y cualquier equipo llega. En un juego depende de los fotogramas que saque tu tarjeta gráfica. Si el juego va a 70, la pantalla de 144 Hz enseña 70 imágenes nuevas por segundo, y la mejora respecto a 60 existe pero es pequeña.
Los hercios de la pantalla son el techo, y los fotogramas del equipo son lo que llega hasta ese techo o se queda por debajo.
Lo que el recuento no ve
- No lee la frecuencia que tiene configurada el sistema. Cuenta redibujados, y por eso depende de las condiciones en que se mide.
- No sabe cuál es el máximo de tu pantalla. Si cuenta 60, no puede saber si es una pantalla de 60 o una de 144 mal configurada.
- No detecta si el monitor se salta imágenes. Algunos paneles forzados por encima de su frecuencia de fábrica aceptan la señal pero no llegan a enseñar todas las imágenes; el recuento saldría alto igualmente.
- No mide el tiempo de respuesta del panel, que es lo que decide si el movimiento se ve nítido o emborronado. Una pantalla puede ir a 144 Hz y dejar estela.
- Con la frecuencia variable de los juegos, la que acompasa la pantalla a los fotogramas, el número que se ve en el navegador es el del escritorio, no el que tendrás jugando.
Dentro de esos límites, el recuento responde a una sola pregunta: a qué ritmo se está redibujando esta pantalla ahora mismo. Medido en buenas condiciones y contrastado con el rastro del cursor, basta para saber si hay algo que arreglar.
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